jueves, 25 de agosto de 2011

Ilusión...


Este verano no seré como Marcel Proust en busca del tiempo perdido.

Llega una nueva temporada con el sabor de que habrá más de lo mismo, una nueva travesía en el desierto pero con la certeza de que no llevará a nada. Llevo años sufriendo de ilusión veraniega para luego darme de bruces con la realidad de mi equipo. Llevo años pensando que este año sí, que vamos a volver a estar arriba, peleando por un título liguero. Pero este año no, este año la ilusión se ha tomado vacaciones al menos durante un año. Si en el correr de las jornadas, de los partidos, aparece un atisbo de esperanza para la dignidad de mis colores, ahí estaré para recogerlo. Pero la ilusión veraniega este año no me pilla.

Cuando bajamos al infierno nadie entendió cómo pudo pasar. Con una plantilla plagada de internacionales, con la base del doblete, nos fuimos a la segunda división en una temporada demencial, con intervenciones judiciales y dirección desestructurada tanto en lo financiero como en lo deportivo. Aquel año ocurrió lo que tenía que ocurrir, era cuestión de tiempo que aquella directiva dejara fluir sus heces de corruptelas hacia el club de mis amores. Y al final llegó la desestabilización que nos llevó a segunda.

Después de aquello hemos seguido con la misma directiva y con resultados lamentables. No tanto quizás por lo deportivo, en los últimos años el Aleti ha jugado champions, ganado una Europa League, una Supercopa de Europa y finalista de copa del Rey. Bueno, a mí se me queda corto, pero hemos tenido títulos…pero el juego ha sido y es, a día de hoy, absolutamente penoso. Probablemente debido a los bandazos de la dirección deportiva, de la cual es responsabilidad última nuestros queridos Presidente y Consejero Delegado, la pareja de oro. Estos que están ahí sin el beneplácito de casi nadie de la afición salvo algún sector del Calderón y algunos bienpagados chupatintas, cuentistas de pluma fácil a su servicio mediático. Y esto podría llevarnos al tema de las SAD, Sociedades Anónimas Deportivas. Uno de los mayores daños que se ha hecho al fútbol español. Pero ese es otro tema.

Este verano, a punto de empezar la liga y con la posibilidad de que juguemos la fase de grupos de la Europa League en ciernes, este verano no tengo ilusión. La magia del traidor argentino se fue, malvendemos a Forlán, el nuevo niño bajo los palos anda por Manchester. A cambio tenemos una serie de incógnitas, Falcao viene de hacer una inmensa temporada, pero no sabemos si ha sido flor de un día, Turan viene de la “fortísima” liga turca, Diego es un talento con la cabeza del conejo Duracell, de Courtois mejor no digo nada porque no entiendo para qué traemos gente para uno de los poco puestos que están bien cubiertos pese a la salida de De Gea, Miranda es un caracol con nombre de refresco, Gabi ya tuvo su tiempo en la parroquia rivereña del Manzanares y nos quedamos esperando…y Manzano, este merece todo una entrada dedicada, simplemente recordar como se cargó a Movilla y como nos quedamos fuera de Uefa en el último partido, en casa. Yo estaba allí en mi segundo anfiteatro alucinando.

Este año no tengo ilusión. Las baterías artificiales del verano están gastadas. Tendré que comprar unas para el año pasado…pero este año no tengo ilusión.

Como decía al principio, no seré como Marcel Proust, no voy a dedicar un minuto en busca de la ilusión perdida. Me la tienen que crear…al menos este año.
Y, por otro lado, recomiendo a cualquier buen aficionado al fútbol que no sea del Barça o del Real Madrid que haga lo mismo. La liga es cuestión de dos…y pelear por el tercer puesto como máxima aspiración me parece muy poco ilusionante.

Esta noche nos jugamos el pase a la Europa League…lo mismo mañana tengo aún menos ilusión. Porque para un atlético si existe el menos que nada. Y el mérito de eso me da a mí que es de la pareja directiva de oro.

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